viernes, septiembre 29, 2006

Recuerdos de Jesús Fonseca, fotoperiodista mexicano

Jesús Fonseca, decano de la fotografía de prensa, recuerda la época en que su hermano Mario dejó los estudios para trabajar en un local de fotograbado en la calle de Izazaga. Ahí Jesús se sorprendió del proceso mediante el cual su hermano hacía la película, la base conocida como colodeón húmedo. Eran tiempos de guerra y era difícil conseguir materiales.

"El maestro de mi hermano no revelaba sus secretos. Comencé a comprar revistas, pero como venían en inglés tuve que comprar también diccionarios. Por ese entonces comenzaron a llamarme la atención las películas fotografiadas por Gabriel Figueroa, sobre todo los contrastes. ¿Cómo era posible que tomara algo a la luz de la Luna con una película de poca sensibilidad?"

Fonseca entendió el uso de los filtros y los aplicó en sus fotos. Con una cámara prestada, de seis por seis de fuelle, comenzó a experimentar con el flash en pleno día.

"Se reían de mí los compañeros de otros periódicos. Pero no sabían que con eso yo mataba las sombras. El patronato del equipo de futbol americano me pagaba las fotos y yo las distribuía a todos los periódicos, con todo y pie. Procuraba dar distintas tomas a cada medio."

La experimentación lo llevó incluso a montar pantallas y luces en cada una de las esquinas de un cuadrilátero para captar mejor las acciones de box o lucha libre.

Además de ser nombrado fotógrafo oficial del IPN, por cinco años cubrió el Tazón de Plata y el primer clásico UNAM-Poli en el estadio de Ciudad Universitaria.

Conserva en su archivo, y cuenta que también en su estudio, una foto de la hermosa francesa Eliane Bazet, madrina de los Pumas en el partido que marcó el primer lleno del estadio olímpico.

Aunque desde mediados de los 40 colaboraba prácticamente con todos los periódicos, Fonseca tenía predilección por EL UNIVERSAL, "por serio y porque desde niño lo leíamos en la casa".

Si bien inició tomando fotos de deportes, captando imágenes de los grandes atletas mexicanos de la época como Joaquín Capilla, pronto pasó por una aduana ineludible para cualquier periodista de la época.

"Como todo el que llegaba a fotografía o a redacción, en principio me mandaron a policía. Mi labor consistía en recorrer todas las delegaciones de madrugada para EL GRÁFICO. Ahí no había boletines. Cubría deportes, sociales, publicidad y hasta cosas políticas para información general."

1968

"Yo viví todo 1968, excepto el primer día en que se pelearon los chicos de la prepa contra los de la voca. Entonces yo tenía la fuente de policía. La había pedido porque daba clases en la Universidad Iberoamericana, que estaba en las calles de Zaragoza, en Coyoacán."

Se quedaba a dormir en el periódico, en un sofá. Iba a su casa, en Aragón, nada más a cambiarse de ropa. Durante la madrugada, cuenta que le tocó cubrir un par de bombazos en Excélsior.

Su labor en el área policiaca le dejó amistades que le ayudaron en la cobertura. Incluso llegó a encontrarse en las filas de diversos cuerpos policiacos a ex jugadores de futbol americano.

"Andar en la calle en la madrugada te despierta varios sentidos. Yo podía identificar con sólo el sonido de qué arma había salido un disparo, por dónde venía."

"En 1968, en el bazucazo (29 de julio), yo estaba en el Zócalo. Los estudiantes le tiraban macetas a la policía desde arriba de la Casa de las Ajaracas."

Se propagó la noticia de que los estudiantes tomarían la Embajada de Estados Unidos. Era una treta para alejar a la prensa. Fonseca se fue andando y en un punto del camino habló al periódico. El jefe de información, Jorge Coca, le advirtió que el Ejército iba para el Centro. Cuando regresó ya todo estaba cercado.

"Quise rodear por Belisario Domínguez. La Plaza de Santo Domingo estaba llena de carros del Ejército. Yo llevaba la cámara escondida. En el callejón de San Ildefonso, frente a la Escuela de Jurisprudencia, tomé fotos de soldados con perros de ataque. Un soldado me descubrió y al momento ya tenía dos bayonetas en la espalda."

Le pidieron el rollo. Se regresó por Venezuela hasta el cruce con Argentina en donde ardía un camión. Un soldado pedía agua para apagarlo, Fonseca se sumó a la exigencia y aprovechó los intervalos y la confusión para tomar fotografías.

Gracias a la intermediación del comandante José Hernández Toledo, jefe del Batallón de Fusileros Paracaidistas, recuperó el rollo que momentos antes le habían quitado.

NO SE OLVIDA...

"El 2 de octubre estaba en el periódico. El jefe de fotografía me dijo que me diera una vuelta. Llegué a la contraesquina de Relaciones Exteriores y la prolongación del Eje Central, a las 3:20 de la tarde. Los muchachos iban llegando poco a poco. Iba a haber una marcha de la Plaza de las Tres Culturas al Casco de Santo Tomás."

Recuerda que los muchachos gritaban "¡Prensa vendida!" A las 17:30 comenzó el mitin. Él se subió al tercer piso del Chihuahua para tomar fotografías.

"Cuando bajé del edificio hacia la parte posterior de la iglesia, un señor vestido de gris estaba platicando con reporteros. Ya alguien nos había dicho que el Ejército estaba en Buenavista y que había ametralladoras en varios edificios.

"Mi compañero de EL UNIVERSAL tenía su coche en la balaustrada del jardín. Vi que lo estaba abordando y corrí a decirle que el Ejército estaba en Buenavista. Nos subimos al carro y vimos pasar los camiones con soldados. Entonces iniciaron los balazos. Regresamos por la glorieta de Peralvillo y yo saqué la cámara. Dejamos el carro a un lado de Nonoalco. Cuando íbamos atravesando oímos una ráfaga de balas trazadoras."

Fonseca sabía que las balas trazadoras dejan una estela y se usan en la noche para coincidir en un punto. A las 6:13 de la tarde observó unas luces de bengala salir detrás de la iglesia de Tlatelolco.

"Fue terrible. A las tres de la mañana llegué al periódico. Enfrente, sobre Bucareli, estaba la cantina La Mundial. Armando Rivas me preguntó de dónde venía, le dije que de Tlatelolco. ´¿Traes fotos? Sí. Pues a parar máquinas. ¿Puede escribir? Sí, pero déjeme reposar. No, váyase enfrente y tómese un cognac´."

Fonseca ya había mandado tres veces material de Tlatelolco con un compañero, pero todos los rollos habían sido decomisados por el Ejército en el periódico.

EL MOMENTO EXACTO

Fonseca continuó con la fuente policiaca hasta 1970. En noviembre de 1969, el licenciado Juan Francisco Ealy lo comisionó a él y a Fernando Sosa Pérez para cubrir la campaña de Luis Echeverría.

Tuvo que dejar sus clases en la UIA y en la Escuela Carlos Septién García, a donde había ingresado en 1968. El 25 de enero de 1970 le tocó cubrir un hecho que aún le arranca lágrimas: un avionazo en el que murieron los reporteros de la fuente.

"El accidente fue en Poza Rica. Yo saqué fotos del accidente y EL UNIVERSAL se las dio a todos los periódicos. Escribí una nota el 27 de enero que salió en primera plana y se titulaba: "Ya no están con nosotros". Me iba a subir a ese avión, pero no lo hice porque llevaba mucho equipaje."

La foto de la que Fonseca se siente más orgulloso es una que tomó en un terremoto a la gente hincada en la calle.

"Era 1962. Yo salía del periódico y comenzó a temblar. Aún estaba El Caballito y el tranvía pasaba por Bucareli. Me abrí de piernas para conservar el equilibrio y llegué a tomar siete fotos. A las 11 de la mañana EL GRÁFICO salió con imágenes. Salían de aquí los voceadores y no llegaban al Eje Central con un ejemplar, se acababan."

Cuarenta y un años después de haber ingresado al periódico, en 1994, Jesús Fonseca se jubiló. Recuerda con cariño la armonía que reinaba en la redacción de Bucareli, en el laboratorio de Iturbide. Mientras estuvo trabajando, nunca se sentó, afirma, y sigue aprendiendo.

"Lo principal es estar en el momento -concluye-. Yo nunca suelto la cámara."
El Universal | Medio siglo de fotoperiodismo

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1 comentario:

Jesse Handyman dijo...

Un orgullo ser familiar de alguien que dedico su vida entera a informar a la poblacion conngraficas. Gran parte de la historia de nuestro querido Mexico ha sido retratada por este gran señor. Gracias tio (Abuelo) por ser un excelente ser humano. Te amamos, Familia Fonseca Reyes