jueves, mayo 15, 2008

Los mandamientos para un Estado laico

Los escándalos del gobernador de Jalisco, México Emilio (Homilio, Etilio) González Márquez, entre otras cosas por un donativo de 90 millones de pesos para la contrucción del templo católico Santuario de los Mártires, han puesto en el centro del debate la permanencia del Estado laico, existente en México a partir de las Leyes de Reforma, promulgadas por Benito Juárez.

En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la Iglesia Católica recupero el reconocimiento oficial y dejo de existir en una clandestinidad que pasaba por encima de las Leyes.

La decisión juarista de separar al Estado de la Iglesia Católica le dió certidumbre a la convulsionada nación mexicana. Episodios como el de la Guerra Cristera, que pretendieron restablecer los privilegios que anteriormente gozó la Iglesia mostraron que la mezcla de ambas instituciones iba en contra de una sociedad democrática, aspiración vigente hasta ahora, pero no por ello menos condenable.

El caso del gobernador de Jalisco, originario de Lagos de Moreno, una de las cunas del Sinarquismo, demuestra el grave peligro de querer imponer las creencias personales a los ciudadanos, de volver a mezclar el ejercicio del gobierno con la religión personal. Y demuestra, con sobrada claridad, que el fanatismo religioso conlleva el riesgo de practicar lo que la propia religión llamaría pecado: abusar del poder para perjudicar al prójimo.

La vigencia del Estado laico es urgente en función de la pluralidad de los ciudadanos que lo conforman. Beneficiar a un sector, en perjuicio de las creencias del resto, es un abuso que una Nación moderna no puede permitirse.

En España, un país donde la Iglesia y el Estado comparten muchas de las acciones de la vida pública, el Gobierno tiene voluntad para "avanzar en la laicidad del Estado", al mismo tiempo que se protegen "las creencias de quienes no creen". El diario Público ha elaborado una guía con diez propuestas para construir el Estado laico.

Público agrega el contexto español para cada uno de los mandamientos que propone. En su blog, Arsenio Esolar reproduce el decálogo:
I. Educarás en igualdad

II. No sermonearás fuera del púlpito

III. No impondrás tus símbolos al Estado

IV. No mezclarás la gloria terrenal y celestial

V. No acapararás las fiestas del calendario

VI. No invadirás instituciones públicas

VII. Cederás tu patrimonio al Estado

VIII. Acatarás la ley de datos

IX. No utilizarás los medios públicos

X. Te autofinanciarás
En mayor o menor grado, la propuesta es aplicable en México, donde si bien la Ley separa al Estado de la Iglesia (cualquier iglesia), los gobernantes insisten en hacer proselitismo, en evangelizar, desde us cargos públicos, pasando por encima de las creencias de otras personas, y por supuesto de las que no creen.

Habrá que ver si en México, en Jalisco o en cualquier otra parte de la República Mexicana, los diputados inician un debate para construir el Estado laico que deseamos y nos merecemos. Las actitudes piadosas desde el Gobienro dañan ala sociedad, como igual la socavan las intervenciones en política que algunos sacerdotes y ministros realizan.

La libertad religiosa comienza por la posibilidad de creer o no creer. Mantener esa decisión a nivel personal es sano para una soicedad. Y a la larga evitará conflictos. Los baños de sangre, como el de la Guerra Cristera, no requieren reediciones.

Será interesante ver cuáles diputados dejarán de lado sus creencias personales y convocarán a un debate sin fanatismos y pleno de argumentos, que pongan un alto a las "piadosas" acciones de gobernantes como el mandatario jalisciense.

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